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126 - Grizzly man (Werner Herzog)



Sinopsis

Entre 1990 y 2003, Timothy Treadwell, camarero, actor ocasional y ex-alcohólico, pasó catorce veranos conviviendo con los osos grizzly. Él mismo grabó con su cámara de vídeo sus estancias en Alaska y su obsesiva relación con los plantígrados (unas cien horas). Werner Herzog usó parte de este material. El último verano, uno de los osos atacó a Timothy y a su novia Annie.

Crítica

La historia de un insensato que ni con la destreza de Herzog se salva de su estupidez

Hay películas con las cuales me gustaría saltarme esa barrera de respeto, y usar algún calificativo un tanto menos respetuoso. Con esta me ocurre algo así.


Soy de los que cree que para que una película sea buena, tienes que sentirte maravillado justo al terminar de verla, y no dejarse influenciar por las críticas posteriores de la red o por las interpretaciones paralelas que leíste o que tu amigo te comentó. Si sigo esta norma, esta película es malísima. Y no es que no sintiera nada al terminar la película, es que desde los últimos 30 minutos sentía ya un enorme aburrimiento y pesadez.

Hace unos días expuse esto a un amigo; él me comentaba que tenía que valorar el esfuerzo del director, el cual hizo de unas cintas de vídeo que eran ajenas a él, un documental con las imágenes mismas reales, el cual parecía por momentos una película. En el momento le reconocí a mi amigo que llevaba razón, sin embargo, he vuelto a cambiar de opinión. Y es que el metraje en sí fue grabado originalmente a modo de película-aventura en primera persona, con lo cual que pareciera una película y no un documental no era difícil, ya que el mismo protagonista (atontado y vulgarmente "flipado") así lo quiso. 


¿y sabéis qué es lo que más me cabrea? Quizás penséis que el hecho de que el hombrecillo de los osos fuera un incomprendido traumatizado haciendo el gandul constantemente,  quien no supo saber exteriorizar sus sentimientos correctamente de ira e incomprensión hacia la sociedad durante su juventud-madurez, y decidió hacerlo molestando a unos animales que hasta el momento habían disfrutado de su hábitat tranquilamente. Pues no, eso no es lo que me molestó. Eso me aburrió, y me hizo sentir vergüenza ajena y pena por los osos.

Lo que realmente me ofuscó (lo cual también compartió mi compañero de butaca, Antonio) es que Herzog, quien no suele salir en sus documentales, actuara en una escena, saliendo de perfil en la cámara, y mostrando una actitud del todo provocativa, morbosa, y absurda (teniendo en cuenta sus numerosas y buenas obras) al escuchar las grabaciones y “emocionarse”, dedicando quizás una de las peores y más populistas escenas del cine a la amiga del “hombre oso”.


En fin. Seré tajante: si quieren morbo, no la vean, pues no se ve cómo se lo comen los osos; si quieren arte, la fotografía es interesante, pero échenle paciencia con la actitud del que fue devorado; y si trabajan en Green Peace, son biólogos,  o se ofuscan ante una muestra clara de maltrato animal (puesto que hasta el mismo Herzog en voz en off llega a afirmar que existe una incomodidad en los osos respecto a la presencia del humano) no la vean. Evítenla.

David Uclés

2 comentarios:

  1. Totalmente en contra.

    Viva Timothy Treadwell!

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  2. burda conditio sine qua non para los seguidores de Pocholo

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