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125 - Falso culpable (Alfred Hitchcock)



Sinopsis

Manny es un músico de jazz neoyorkino que vive apaciblemente con su esposa Rose y sus dos hijos pequeños. En su visita a una aseguradora, una empleada le confunde con un ladrón que había robado allí unos días antes y lo denuncia a la policía. A partir de ese momento comienza para él una angustiosa pesadilla: es detenido y acusado de una serie de hurtos perpetrados en el barrio. Lo terrible es que todos los testigos y las pruebas caligráficas corroboran su culpabilidad. Tras salir bajo fianza, intentará demostrar su inocencia. Mientras tanto, su esposa sufre una aguda crisis nerviosa y es internada en un psiquiátrico.

Crítica

"No es oro todo lo que reluce, ni increíble todo lo del vegetariano"

Como siempre, nos encontramos frente a uno de esos productos cuyo título nos es otra cosa que la ausencia de una traducción fiel. En este caso, en lugar de traducir “The wrong man” por “El hombre erróneo”, por ejemplo, se decidió traducirlo por “falso culpable”, lo cual queda más estético, pero irrumpe en mitad del argumento, delatándose connotaciones que debieran permanecer en silencio.


Hitchcock supo cómo decorar las filmotecas con todo el legado que nos dejó, sobre todo con aquel que rodó en blanco y negro. Esto es un punto a su favor, que en raras ocasiones no es digno de mención; me refiero a su fotografía, a la música que acompaña a los efectos caseros pero efectistas de su cámara, y a su infatigable búsqueda del suspense y esencia misma. Por ello, esta no es una película mala.

Ver una de sus películas es como viajar al pasado, y no sólo eso, sino a otro mundo, a un mundo al cual no podremos volver jamás. Las calles de sus ambientaciones son geniales, auténticas, y hoy día nada queda de aquello, de ese clima de los años 20 a los 70 que nos dejó. 


En este caso, nos encontramos con uno de sus más mediocres filmes. La trama es del todo fácil y obvia, en la que para más inri existe algún que otro as en la manga del director para salir de un apuro o puesta en escena, como ocurre cuando los viejos se rebelan contra el ladrón. Es del todo inverosímil el enfrentamiento entre alguien joven y corpulento y un viejecito asustado.

También peca de absurdo el guión con la trama de la mujer, cuando ingresa en ese psiquiátrico, hecho que veo exagerado al no haber existencia alguna de un trauma en mayúsculas. De esta parte del film resaltaría la mirada y sonrisa macabras de la enfermera, y cómo acaba la historia de la mujer, lo cual no diré respetando a quienes quieran verla, pero sí diré que me resultó chocante, quizás demasiado histriónico para el conjunto.

Otro aspecto que no me gustó en absoluto es que Hitchcock apareciera al principio intentando aumentar la intriga a los espectadores, pues algunos podrían con las expectativas llevarse un fiasco, como me pasó a mí. Con psicosis se dejó llevar, y salieron cosas mejores. La leyenda nace, no se hace, y mucho menos se fuerza.


Respecto a la técnica, el efecto que usa dando vueltas al objetivo de la cámara simplemente me maravilló. Ahí es donde vi a Alfred 100%. Efectos como esos por muy cutres que se quieran ver, no llegarán a serlo, y si no se usan en la actualidad es por miedo a quedar desfasado. Pero a mí me encantó, me encantó que las manos del director con su movimiento formaran parte del momento.

El decorado y la ambientación son buenas: la cárcel, los interiores, el hospital… sin embargo, todo es tan aburrido como falto de astucia y de entretenimiento. Todo es gri, feo. Las interpretaciones se salvan, sobre todo la de él.

Conclusión; aburre, y no dice nada. No la vean en la filmoteca, a no ser que sean forofos del mago del suspense. Sí la ven como película de sobremesa mejor…

David Uclés
 

1 comentario:

  1. Coincido bastante, si. Hitch lo tenía todo (buen reparto, la música del fiel Hermann y, claro está, su estilo on screen tan característico). Hasta el argumento/sinopsis atrae pero, ay, ese guión es más plano y anodino de a lo que nos tiene malacostumbrados. Una de esas pocas rodajas de chopped que se le cuelan al maestro entre tanto jabugo de su etapa yanqui.
    Saludos guzzeros !

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