Enero es... Almodóvar

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86 - La piel que habito (Pedro Almodóvar)


 Sinopsis

esde que su mujer sufrió quemaduras en todo el cuerpo a raíz de un accidente de coche, el doctor Robert Ledgard, eminente cirujano plástico, ha dedicado años de estudio y experimentación a la elaboración de una nueva piel con la que hubiera podido salvarla; se trata de una piel sensible a las caricias, pero que funciona como una auténtica coraza contra toda clase de agresiones, tanto externas como internas. Para poner en práctica este hallazgo revolucionario es preciso carecer de escrúpulos, y Ledgard no los tiene. Pero, además, necesita una cobaya humana y un cómplice. Marilia, la mujer que lo cuidó desde niño, es de una fidelidad perruna: nunca le fallará. El problema será encontrar la cobaya humana. 


Comentario

Tras una semana de haber visto el film, dejando pasar la euforia que el momento “butaca” me produce, ahora sí puedo hablar claro sobre la piel. (Aún así, espero que tampoco interfiera el que ahora escuche su banda sonora, al buen pastor Alberto Iglesias, y, entre otros, a Trentmoller, con sus magníficas Shades of marble). 

La piel: de una pieza, verosímil, inquietante; suspende al espectador en un tejemaneje (nunca mejor dicho)  continuo; limpia y deslumbrante técnicamente,y maravillosa y apetecible visualmente (halagos que se convierten en atributos continuos en la prolífica obra del director); de interpretaciones ceñidas a un guión que deja el aspaviento en tierra; con una banda sonora (como ya dejé entrever) excelente, y unos saltos en el tiempo que no inducen a la pesadez ni al desconcierto, al contrario. 


Yo veo en todo momento al director. Lo veo en sus diálogos, en su expresividad, en la exacerbación y la rotundidad de los gestos, (y de las miradas). Lo veo en el color, en los, aunque menos numerosos, muy distintos paisajes y decorados. Claro que veo a Almodóvar. Aquel que así lo niegue, gustará de llamarse pintor de pincel de tres pelos, o domador de gatos de tres patas. 

Si bien la obra de Pedro, aun manteniendo una esencia, es fácilmente divisible según la técnica, la temática, y la época-influencia, creo que sería acertada una división basada en la narración y en la existencia de un personaje principal, es decir, tendríamos el grupo de películas que se centraron en un personaje, cuya narración es la misma voz del protagonista (o la viva imagen de este), y aquel otro pequeño grupo de “historia” frente a “persona”, como puede ser “La Piel Que Habito” y “Los Abrazos rotos”, en las que el film resulta algo menos cálido, más impersonal.

 Volviendo a la piel… ¿Minimalista? Algo más simple, pero no por ello minimalista. Incluso creo recordar, que él mismo llegó a negarlo tras una rueda de prensa frente a las declaraciones de Banderas. No me gusta incluir la opinión del director sobre su propia obra, que a veces tan alejada por diversos egos y factores está. Sin embargo, aquí coincido con él. 

Recuerdo decenas de diferentes decorados, de contrastes cromáticos del todo variopintos, y de varios rostros, algunos cálidos, como el de Buika o el de Elena en ocasiones, y otros fríos, como el de Banderas o el del personaje frígido interpretado por Marisa Paredes, a la que por cierto, aún notaba un poco la dicción que usó para su papel de Sofía en la serie sobre los monarcas.

¿qué más podemos pedir a un film que sorprende, que te mantienen en vela, que te hace reír (para nada por pecar de ridícula), y que, lejos de querer crear una verosimilitud 100% del físico entre los de la metamorfosis, la crea al 110% entre el interior de los personajes, su ser, permitiendo así que nos creamos el cambio físico al ver en ocasiones a Jaume en Elena, y viceversa.?

Véanla todos aquellos que aborrecían al manchego; quizás se lleven una grata sorpresa. Yo al menos la incluyo en mi Almo-pódium, entre “La Ley del Deseo”, y “Qué he hecho yo para merecer esto”.

David Uclés

1 comentario:

  1. Obra maestra... Junto con La ley del deseo y todo sobre mi madre.

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