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75 - El Séptimo Sello (Ingmar Bergman)



Sinopsis

Suecia, mediados del siglo XIV. La Peste Negra asola Europa. Tras diez años de inútiles combates en las Cruzadas, el caballero sueco Antonius Blovk y su leal escudero regresan de Tierra Santa. Blovk es un hombre atormentado y lleno de dudas. En el camino se encuentra con la Muerte que lo reclama. Entonces él le propone jugar una partida de ajedrez, con la esperanza de obtener de Ella respuestas a las grandes cuestiones de la vida: la muerte y la existencia de Dios.


Crítica

Quizás es la película que más me han nombrado a lo largo de mi corta trayectoria volcado en este mundo cinéfilo, y que más respeto por lo tanto me causa el criticarla. Ya que bien es sabido que la trayectoria de Bergman está considerada como, sino el que más, uno de los más fuertes pilares de la historia del cine; y su séptimo sello, su más afamada película.

Siempre estuve a favor de la libre interpretación de aquello que el director transmite como material a interpretar, y no como argumento con final sólido, sin posibilidad alguna de crítica, hermético.


¿Cómo encuentro la película? Genial. Magnífica. Agobiante, tras reconocerme en sus planteamientos. Axfixiante, pues es axfixia lo que el deseo siente ante la lógica. Y esque se pierde todo con la muerte; el espíritu, el cuerpo. Y esto es lo que Bergman quiere plasmar: el temor a la muerte es igual para todos, y existe en todos, igual da ser bufón, que catecúmeno, meapilas o caballero de la orden; pueblo llano o alto clero. Que dicho desconsuelo sea natural podrá calmar un tanto, pero finalmente el poder bailar la última danza de nuestra vida con esperanza es un imposible, pues sólo un quimérico inocente podría bailar aquello que aproximándose se desconoce.

La película no contiene ninguna interpretación acerca del fallecer. No se sabe nada. Bergman no explica absolutamente nada; no imagina cómo será lo que vendrá, ningún parecer. Incluso el mismo personaje de la muerte, al ser preguntado, responde a la cuestión “qué hay después” con un llano y mero “no lo sé”. No sabe por qué hace su función, ni qué les ocurrirá a sus elegidos.



Todos los personajes destacan por algo: su discurso es libre y expresivo. Quizás Bergman eligiera la edad media como ambientación, no sólo por el rol de la religión, la creencia desmesurada y la influencia atroz de la peste, sino porque el discurso entonces era más sincero, trabajado y abierto. Hoy en día, si le cuento a un amigo lo que pienso en torno al morir, puede que me escuche, pero contaría a esos amigos con los dedos de una mano, y cuidando mi lenguaje, claro, evitando sonar demasiado “sensiblón”. En esto Bergman no repara en peros, y crea una retórica humana trascendental, un discurso límpido, y una ambientación genial.

A veces se decanta por el humor, y por jugar con las reglas del cine, haciendo por ejemplo que los mismos personajes del film actúen de guionistas de otros, como ocurre en la escena del “suicidio” del arlequín, y de la decisión de la muerte de llevárselo con él por haber fingido un suicidio.


Por último, decir que la escena final, sin revelar nada de ella, es magnífica. Las palabras del librito que Juan escribiera en la isla, alumbran la escena con gran intensidad y genuidad, y la escena de la danza en el horizonte, recalcada bellísimamente con la tonalidad del film en blanco y negro, quedan para el recuerdo de una película que no muestra nada nuevo, y que no quiere trascender como precursora de una nueva interpretación del sentido de la vida, sino que se dedica únicamente a describir cómo afecta la angustia del no entendimiento en el ser, y la desesperanza ante un vacío desconocido.

David Uclés


2 comentarios:

  1. Que buena!!! aunque las partes de humor no me convencen del todo, será que cuando la visioné en su momento, me esperaba algo totalmente dramático...

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  2. La vi justamente hace dos días.

    Creo que lo negativo de la pelicula es que se apoya excesivamente en la simbología, haciendo que una trama principal realmente impactante vaya perdiendo puntos y puntos.

    La primera escena es magistral, eso sí.

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