Enero es... Almodóvar

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74 - El Quimérico Inquilino - (Roman Polanski)


Sinopsis
Cuanto más escueta sea la sinopsis, en este caso, mejor: El dependiente Trelkovsky (Roman Polanski) ocupa un apartamento en París en el que había vivido una mujer que se ha suicidado.

Crítica
Menuda sorpresa tras descubrir el cine con apellidos que uno de los directores del panorama actual ha ido ofreciendo (y acabo de descubrir) de cuando en cuando entre sus variadas y diferentes obras.

¿Qué es Polanski?

Desde el cariño, supongo que un perturbado más, que ofrece su particular negativizada visión (experiencia?) de la vida de una forma magnífica, envolviendo al espectador entre tinieblas(sin monjas esta vez)con lo mejor de lo peor de la mente humana.



Esta dice ser la tercera parte de su trilogía del apartamento, comenzando con “Repulsión", la mejor valorada, siguiendo con su afamada-controvertida-polémica, y, desde mi punto de vista, algo más racional, “la semilla del diablo”, la más valorada, y terminando entonces varios años después con esta, "El quimérico inquilino", traducción incorrecta a la vieja escuela hispánica, pues el título original, "Le Locataire", menos información sobre la temática da, manteniendo así la incógnita, como el mismo tráiler hace, del grosso del film.

Hablemos ahora un poco más sobre el director, para comprender mejor esta obra. Polanski podrá haber tratado el tema del espionaje como ninguno, el de los guetos en la segunda guerra mundial con una excelencia magnífica, y también haberse sumergido en decorados de piratas, y comedias (muy recomendable "El baile de los vampiros"). Sin embargo, como introduje previamente, al igual que el genuino Woody Allen es a "Desmontando a Harry", y no a "Match Point", o Almodóvar es a "Mujeres...", y no a "Hable con ella", si quieren conocer al Polanski de carne y hueso, al reflejo de su ser en la pantalla, y no de su esmerada obra, vean esta película, y vean su trilogía.


La atmósfera está tan bien recreada, que incluso se puede llegar a oler el polvo del apartamento. Un conjunto de dos habitaciones, de apenas 10 metros cuadrados en conjunto, es el decorado principal de este film, además del juego de escaleras del edificio parisino. En él, Polanski juega con el espacio, quiere recrear claustrofobia, y varias dimensiones a la vez, arriesgándose por ejemplo al realizar el juego con los espejos, escena de un gran talento que tiene lugar al comienzo del film.

La película comienza de manera muy lenta. Al principio me esperaba que fuera una de esas típicas películas de los 70, en las que la acción es lineal, acompañada de algunos momentos de terror provocados por unos efectos tontos, a veces efectivos, y con un impromtu violín desafinado. Esa continuaba siendo mi opinión cuando a mitad de camino, todo empezó a tornarse de otro color.



Terror psicológico del bueno, y todo bien encajado, aunque quizás un tanto previsible. Recuerdan las escenas de acoso por parte de sus vecinos rodeándole, a las que ilustraban en varias ocasiones “la semilla del diablo”.

Cosa aparte, es nombrar la dificultad que supone ser director y actor principal al mismo tiempo.

Con esta película, queda demostrado que indagar en la memoria de un director ayuda a comprender sus futuras obras, y que aún queda muchísimo por descubrir en lo ya hecho, que en lo que queda por hacer.

David Uclés

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