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65 - El Ángel Exterminador (Luis Buñuel)




Sinopsis

Después de una cena en la mansión de los Nóbile, los invitados descubren que, por razones inexplicables, no pueden salir del lugar. Al prolongarse la situación durante varios días, la cortesía inicial de los invitados deja paso al más primitivo y brutal instinto de supervivencia. Una parábola sobre la descomposición de una clase social encerrada en sí misma.


Crítica


¿Existe algo que pueda exterminar al ángel exterminador? ¿algo que pueda hacer lo mismo con la raza humana, con la burguesía, con el fiel? ¿acaso podemos volvernos metafísicos examinando uno a uno los movimientos de Buñuel tras la cámara y las inducciones que de esto sacamos? Buñuel no es Haneke; desencantado por la existencia, con un distinguido acercamiento a la temática del existencialismo y la muerte, aproximándose en ocasiones más hacia Harold (de Harold y Maude) que hacia Sartre (de Satre y Beauvoir), Buñuel prefiere recurrir al surrealismo, y mostrar ideas simples pero extrañas. No se requiere un gran esfuerzo para comprender el film.


Sin embargo, como todo film surrealista con acciones poco argumentadas, es libre de interpretación. Así pues, aquí va la mía, la que supongo es la general, porque es básica y se agarra fácilmente a la secuencia de imágenes del film.

Los burgueses no pueden salir de la mansión, porque realmente, fuera de sus grupos ostentosos burgueses, no son nada más que “uno más”, sin distinciones por sangre o por título nobiliario; su ecosistema se soporta únicamente por su frivolidad. Por otro lado, (spoiler, únicamente en esta oración) lo que ocurre en los últimos minutos de grabación, tiene lugar en una iglesia debido al poco amor que Buñuel probablemente tuviera por lo eclesiástico: se compara a la burguesía con el clero y sus fieles; ambos borregos engatusados (amo esta palabra) de un mismo fin: el poder. Ya en Viridiana quedaba claro el tedio de Buñuel hacia la Iglesia.


El grupo de burgueses representa a la sociedad; la mansión representa la mansión (con esto quiero criticar negativamente a aquellos que, al criticar un film, colman el texto con un ornamento rococó adjetival compuesto por interpretaciones absurdas e ideas igualmente dispares); el rebaño de ovejas es una comparación entre el ser humano y la acción del “borrego” de seguir siempre al que se adelanta en el rebaño, falto de personalidad; el tiroteo hacia el grupo que protesta no es más que la realidad, lo que día a día ocurre, y es tapado por el campaneo del burgués, de aquel que gira la cara a la sociedad, que se aísla, y luego pregunta por qué se encuentra aislado.

El guión, íntegro de Buñuel, aunque algo matizado por un guionista, nos ofrece largas conversaciones burguesas. Me encanta escuchar y deleitarme con el lenguaje que el director prepara para dichos personajes; un lenguaje totalmente cultivado y cursi. Es la exacerbación del lenguaje repelente, del alto y estúpido hablar.

Buñuel se ríe de la tragedia del encerrado, y nosotros con él. En paz descanse.

David Uclés


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