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59 - La Soga (Alfred Hitchcock)


Sinopsis

A casa de dos estudiantes van llegando personajes a los que han invitado a una especie de fiesta fin de curso. Al invitado que más temen es su tutor y profesor de criminología, una astuto criminólogo que defiende la no existencia del crimen perfecto. Ellos, precisamente, están preocupados porque tienen un cadáver en el arcón que sirve como mesa para la cena. Se trata de un amigo mutuo y prometido de una antigua novia de uno de ellos. Con el asesinato intentan demostrar al profesor que sí existe el crimen perfecto. A lo largo de la noche, el profesor va comprendiendo que los dos amigos han asesinado a uno de sus alumnos y, utilizando métodos deductivos, intenta descubrirlos, desarmando sus coartadas.

Crítica

Tanto Hitchcock, tanto Hitchcock, y aún no había en este blog una crítica a una película suya. Para el día de hoy, previo a mi viaje a Alemania, lo que significa que no sé cuánto tiempo hasta no tener internet de nuevo pasará, y con ello la congelación momentánea del blog, he decidido criticar a este genio del suspense, y con él, la película que más admiro entre su filmoteca (junto a Crimen Perfecto y a Rebeca), La Soga. Aún así, elegir sólo tres de entre sus decenas de obras maestras, es emitir un juicio totalmente desequilibrado.

La película data del 1948, época en la que, aunque Alfred ya tuviera su orondo aspecto, era demasiado temprana en su cine denominado "culto" a posteriori, a pesar de que experiencia no le faltaba (una gran producción y dirección a sus espaldas). Pero digamos, que es ha partir de esta obra cuando hitchcock emprende un dominio magistral del suspense.


Es para tanto este dominio, que consigue crear una situación de tensión y desvelo, únicamente en un escenario, a modo teatral. En una sola habitación. Casi siempre, el director preferirá habituar al espectador a un espacio, a un barrio, y no alejarse demasiado. Quizás en “Con la muerte en los talones” (título que provoca risa si se lee el original y la traducción en español) es en la película donde más se atreve a cambiar el decorado, dejando algunos escenarios míticos, como el Monte Rushmore en Dakota del Sur.

Una sóla habitación, una única y larga conversación, y el espíritu de todos los comensales de la cena atentos a un sexto sentido, a la intuición, en este caso, criminal. Como en la música, todo género proviene de otro género; así los Beatles son pioneros en cientos de estilos. Pues bien, en este caso, acuñándolo al cine de Hitchcock, creo que realizar un paralelismo entre la técnica en las escenas de conversación de Tarantino y las de Alfred, no sería todo un riesgo. Largos planos, y largas conversaciones,mientras el espectador espera con impaciencia, también disfrutando de la plática, una solución al problema que se lee entre líneas. En esto, Hitchcock es un mago; es el mago del suspense.


Destaca James Stewart entre el reparto, con una creíble interpretación, haciendo gala de caballero americano-inglés de los años 40. Perfecto. Respecto a la música, y la técnica, producción… tan sólo decir que el argumento prevalece a esto, y que teniendo en cuenta la edad de la cinta, 62 años, es algo a obviar y pasar por alto.
Disfruten caballeros, de la soga, darcón, y del deslumbrante aunque esperado final.

David Uclés


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