Enero es... Almodóvar

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47 - La noche del cazador (Charles Laughton)


Sinopsis

En plena crisis del 29, en un ambiente del rural estadounidense desolado, donde los niños vagan por los pueblos pidiendo comida, un padre decide acabar con las desavenencias de su familia robando 10.000$, con el precio de su vida. En la penitenciaría conoce a un reverendo más cercano a un fanático, Harry Powell, el cual trata de averiguar donde escondió el dinero antes de ser detenido. Cuando Harry sale de prisión su objetivo son estos 10.000$, y tratará de conseguirlos coaccionando a los que cree que conocen su paradero, la viuda y los niños; pero lo hará a su modo.


Critica
Me encanta desconocer películas y verlas por pura casualidad. Así me ocurrió con esta, que, sin saber con qué me encontraría, en mi ignorancia cinematográfica, me dispuse a verla. No busqué información sobre ella, simplemente le di una oportunidad. Al principio me resultó ligeramente cutre, pero, después me reiría de mis propias primeras conclusiones.


En The Night of the Hunter, al primero que te encuentras es a un joven Robert Mitchum, encarnando al fanático Harry Powell y su historia del amor y el odio, que será el objeto de un terror casi infantil para el espectador, pues no es ni un ser deforme, ni un monstruo imponente. Se trata de un simple reverendo, que silva su canción por los caminos.

Y es que, en principio, no es una película de terror, ni una película infantil. Tampoco es la clásica película del Hollywood de los cincuenta, aunque sea un poco de todo esto, y las cantidades se vayan regulando a medida que avanza el film. Va adquiriendo fuerza y crueldad, y a la vez, el punto de vista se vuelve más inocente y sin embargo, también dramático. Puede sonar contradictorio, pero es necesario un simple visionado para entenderlo.

Los personajes, en general, son simples y sencillos, bien definidos cada uno en su papel. Como la historia del reverendo, es una lucha constante del amor y del odio, y aquellos que sufren el odio irán viendo como surgen algunos de esos personajes de amor que de un modo u otro, intentarán ayudarlos.


Pero historia aparte, lo que más me impactó fue la fotografía, de un intimismo increíble. El aprovechamiento del blanco y negro es exquisito, y me resulta imposible crear sensaciones iguales en el cine actual. Desde la imagen del fondo del lago, cruelmente bella, hasta mi fragmento favorito de la película, la bajada del río con escenas de animales de por medio, dando ese aire de cuento infantil, hasta llegar a una granja construida a base de luces y sombras, en la que una señora canta una nana. Todo ternura. Pero no dura, más tarde o más temprano, volverán los silbidos de Harry Powell.

¿Quién cuidará de los niños?

Javi

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